El acné es un trastorno de los folículos pilosos, que inicia con el taponamiento de estos conductos con células propias de la piel, grasa y en ocasiones bacterias que propician la inflamación. Estos cambios son favorecidos por distintos factores personales y ambientales y afectan principalmente a los adolescentes, pero se puede presentar en casi todas las edades.
Su presentación clínica y grados de gravedad puede ser variable, en ocasiones causando dolor y cicatrices, igualmente puede llegar a tener impacto emocional y social en quienes lo padecen. La interacción entre los folículos pilosos taponados, la acumulación de células de piel muertas y la presencia de bacterias dentro del folículo con la posterior aparición de inflamación en la piel lleva a la formación de las lesiones de acné.
El acné empieza con la formación de espinillas, puntos amarillos, granos o abultamientos con pus, lesiones conocidas en términos médicos como comedones, pápulas, pústulas y nódulos, respectivamente. Las lesiones inflamatorias y la manipulación inexperta de las pueden ocasionar manchas, cicatrices profundas o gruesas tipo queloide. Si bien la cara es la región principalmente afectada, algunas personas pueden presentar brotes en pecho, espalda y hombros.
Los factores asociados incluyen:
Indicar cuándo una persona debe acudir a un médico para recibir orientación con respecto a la enfermedad. Hacer la diferenciación de cuándo son síntomas tempranos y cuándo es necesario acudir al servicio de urgencias, en caso de ser necesario.
Si bien existen múltiples productos comerciales cosméticos y dermatológicos de venta libre, así como gran cantidad de información de internet y redes sociales con rutinas de cuidado de la piel o skincare, te recomendamos consultar con dermatología, para poder escoger cuales son las mejores opciones médicas y cosméticas para controlar el acné y a lo largo de consultas de seguimiento, mejorar las manchas y cicatrices.
Para el tratamiento del acné se evaluarán si se requieren solo medicamentos aplicados o si es necesario el uso de medicamentos orales por períodos o de forma continua. Tratar el acné, en cualquiera de sus presentaciones, ayuda a disminuir el riesgo de cicatrices y la carga emocional, la baja autoestima, vergüenza o inseguridad de las personas.
Rutina de limpieza y cuidado diario
Se recomienda el uso de protector solar para prevenir la aparición de manchas y evitar irritación secundaria al tratamiento; este debe ser con textura tipo gel, toque seco o libre de grasa. La limpieza diaria debe incluir jabones para piel grasa (por ejemplo a base de ácido salicílico)
Tratamientos tópicos
El primer paso suele incluir el uso de retinoides tópicos, que son un grupo de medicamentos que ayudan a evitar el taponamiento de los folículos y a mejorar el aspecto de las cicatrices. Se usan de noche y se venden con fórmula médica porque pueden causar irritación o piel seca, así que el dermatólogo te explicará la forma correcta de uso. Para disminuir la inflamación y la cantidad de bacterias, en ocasiones se recurre al uso de peróxido de benzoilo o antibióticos tópicos solos o combinados con retinoides. También se puede complementar con la prescripción de otras sustancias como el ácido azelaico o el ácido salicílico que contribuyen a despigmentar y mejorar las cicatrices.
Tratamientos orales
Los antibióticos orales tipo tetraciclinas se usan en casos moderados a graves de acné; si bien su efecto es muy rápido para mejorar las lesiones, deben ser usados en combinación con otros medicamentos para evitar la reaparición del acné y por períodos de tiempo limitados para evitar la resistencia bacteriana.
Para las mujeres, se recurre al uso de anticonceptivos orales combinados o medicamentos antiandrógenos como la espironolactona, que ayudan a equilibrar los cambios hormonales asociados a los ciclos menstruales, además de proveer un método anticonceptivo que permita usar los medicamentos sin riesgos en caso de posibles embarazos.
En casos más graves o difíciles de controlar, se puede prescribir la isotretinoína. Este medicamento oral solo se vende con fórmula médica y requiere seguimiento con exámenes en citas de control para prevenir y actuar oportunamente en caso de efectos adversos.
Recuerda que en caso de embarazo o de deseo de embarazo a corto plazo, el tratamiento puede cambiar completamente para mayor seguridad de los bebés.
El dermatólogo puede realizar exfoliaciones tipo peelings o microdermoabrasiones para mejorar la apariencia y la textura de la piel al servir para tratar las lesiones inflamadas, las cicatrices y las manchas, también hacer extracción de espinillas o infiltración con medicamentos para disminuir la inflamación. Con el seguimiento e incluso, si solo hay cicatrices, los dermatólogos podrán realizar procedimientos como microagujas y terapia láser para mejorar el aspecto de las cicatrices y contribuir con cuidados antienvejecimiento.
El acné es una condición que se favorece por el uso de productos que taponan los folículos como lo son cremas, ungüentos, aceites o maquillaje con alta cobertura como las bases o los correctores. El uso de productos dermocosméticos más ligeros que no causen obstrucción como aquellos en gel o loción o que estén rotulados como “no comedogénicos”, “oil free”, “oil control” o para pieles con tendencia acneica evitan esta obstrucción y disminuyen el riesgo de espinillas. Así mismo lavar muy bien la piel después del uso de productos capilares hidratantes como los acondicionadores, geles fijadores, mascarillas y tratamientos en áreas como la frente y la espalda.
El uso de jabones suaves o con compuestos como el ácido salicílico favorecen la eliminación de células muertas y el taponamiento.
Lavar las toallas para la cara y los utensilios de maquillaje como brochas y espumas porque pueden estar llenos de bacterias que inflaman la piel.
Evitar el uso de exfoliantes físicos o cepillos que generan trauma en la piel y favorecen la inflamación.
Evitar la manipulación de las lesiones, ya que se favorece la diseminación de bacterias y la inflamación en la piel.
El acné es una afección tratable que requiere paciencia y un enfoque adecuado según cada caso. Consultar con un dermatólogo es clave para encontrar la mejor estrategia de tratamiento y evitar complicaciones. Si sufres de acné, recuerda que hay muchas opciones disponibles para mejorar tu piel y recuperar tu confianza.
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