¿Qué es el hígado graso?

La MASLD es conocida actualmente como enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD por sus siglas en Inglés), anteriormente como enfermedad del hígado graso no alcohólico. Esta condición se ha convertido en la enfermedad hepática crónica más común en el mundo, afectando a cerca del 30% al 40% de la población adulta.

Es una condición en la que se acumula grasa en el hígado debido a problemas en el metabolismo. Comienza con la acumulación de grasa (esteatosis aislada) y puede progresar a la MASH (esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica) lo que produce inflamación y daño de las células del hígado. Si no se trata, puede evolucionar hacia una cicatrización grave del tejido, lo que se conoce como fibrosis que finalmente termina en cirrosis hepática o incluso, con los años, en cáncer de hígado.

Palabras clave

  • MASLD (Enfermedad hepática esteatótica asociada a disfunción metabólica): Es el nuevo nombre médico para lo que antes se conocía como hígado graso no alcohólico. Se define como la acumulación de grasa en el hígado combinada con al menos un factor de riesgo metabólico, como la obesidad o la diabetes.
  • MASH (Esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica): Es la forma más grave de la enfermedad del hígado graso. En esta etapa, además de la grasa, el hígado presenta inflamación y daño celular, lo que aumenta el riesgo de que se formen cicatrices.
  • Esteatosis hepática: Es el término médico para referirse simplemente a la acumulación de grasa dentro de las células del hígado.
  • Fibrosis: Se refiere a la formación de cicatrices en el hígado. Ocurre cuando el hígado se daña repetidamente (por la inflamación del MASH) e intenta repararse a sí mismo. Se mide en etapas del F0 (sin fibrosis) al F4 (cirrosis).
  • Cirrosis: Es la etapa final y más avanzada de la fibrosis. En este nivel, el hígado tiene tantas cicatrices que su estructura se altera y pierde su capacidad para funcionar correctamente.
  • Síndrome metabólico: Es un conjunto de rasgos que incluyen exceso de grasa abdominal, azúcar alta en la sangre (diabetes o prediabetes), presión arterial elevada y niveles anormales de grasas en la sangre (triglicéridos altos o colesterol HDL bajo)
  • FIB-4: Es un índice o puntuación que los médicos calculan usando la edad del paciente y los resultados de análisis de sangre comunes (como las enzimas hepáticas y las plaquetas). Sirve para estimar de forma rápida si existe riesgo de tener cicatrices avanzadas en el hígado.
  • Elastografía hepática (FibroScan): Es una prueba parecida a un ultrasonido que mide la rigidez del hígado. Un hígado más rígido suele indicar la presencia de más cicatrices o fibrosis.
  • Incretinas: Son hormonas que el cuerpo produce naturalmente y que ahora se usan como medicamentos (ejemplos: semaglutida o tirzepatida) para ayudar a perder peso, mejorar el control del azúcar y reducir la inflamación del hígado.

Síntomas y signos de alerta

Al inicio, esta condición no genera síntomas, como suele suceder con otras enfermedades que tienen un inicio silencioso, por ejemplo: la hipertensión arterial, la diabetes o los trastornos del colesterol. 

Algunos pacientes refieren síntomas generales como: 

  • Fatiga o malestar general. 
  • Molestias leves en la parte superior derecha del abdomen. 

Aún así, es frecuente que la enfermedad se identifique de forma accidental durante la realización de una ecografía abdominal indicada por otro motivo o porque en laboratorios de sangre de rutina se encuentran niveles elevados de las pruebas del hígado.

Factores de riesgo

La alteración en el metabolismo es desencadenante de esta condición (lo que se conoce como síndrome metabólico), ya que generalmente se presenta en personas con:

  • Sobrepeso u obesidad, especialmente si tiene exceso de grasa abdominal.
  • Prediabetes o diabetes tipo 2 (se estima que hasta el 65% de las personas con diabetes tienen MASLD).
  • Presión arterial alta.
  • Niveles elevados de triglicéridos en la sangre.
  • Niveles bajos de colesterol HDL.

Otros factores relacionados son la genética, el envejecimiento, el consumo de dietas ricas en azúcares y grasas saturadas, y el sedentarismo.

¿Cuándo debo consultar a un médico?

Si presenta alguno de éstos factores de riesgo o le han identificado hígado graso, es importante consultar porque la detección temprana, así como recomendaciones médicas y seguimiento, pueden prevenir complicaciones a futuro.

Diagnóstico y tratamiento

Como se mencionó, usualmente se identifica de forma incidental por ecografía de abdomen o con laboratorios de sangre alterados, pero se puede complementar todo el perfil de riesgo metabólico para identificar si hay otras afecciones relacionadas como: diabetes, hipertensión, alteración en triglicéridos y colesterol, trastornos de la tiroides, sobrepeso u obesidad; las cuales deben tratarse de forma global para lograr un impacto real en los desenlaces a largo plazo.

Para evaluar el grado de compromiso y extensión de la grasa y fibrosis en el hígado, se pueden utilizar herramientas clínicas que se calculan en consulta (conocido como Índice FIB-4) que estima el riesgo de cicatrización hepática o se puede realizar una elastografía la cual es un estudio no invasivo que mide la rigidez del hígado para detectar fibrosis y con este, se puede tomar la decisión de avanzar en el tratamiento o si se requiere valoración por hepatologia (especialista en enfermedades del hígado).

La base del tratamiento son los cambios en el estilo de vida:

  • Pérdida de peso: perder entre el 5% y el 10% del peso corporal puede reducir significativamente la grasa, la inflamación y la fibrosis en el hígado.
  • Dieta saludable: se recomienda la dieta mediterránea la cual es rica en frutas ( sin excederse en la cantidad de azúcar porque las frutas también tiene buen porcentaje de ésta conocida como fructosa), verduras, cereales integrales y aceite de oliva, limitando los alimentos ultraprocesados y el azúcar refinada.
  • Ejercicio regular: se recomienda al menos 150 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada ( Esto se refiere a caminar, trotar, bicicleta, elíptica) e ideal dos veces a la semana de ejercicio de fuerza. 
  • Evitar el alcohol: es esencial no sólo porque tiene azúcar y previene el hígado graso sino también para evitar otro tipo de afecciones en el hígado.

Prevención de la enfermedad

Se ha demostrado que incluso solo el cambio de algunos de los hábitos puede resolver el hígado graso, por ejemplo:

  • Perder al menos el 5% del peso corporal total, disminuye la grasa del hígado.
  • Perder entre el 7% y el 10% del peso, reduce la inflamación.
  • Perder al menos el 10%, reduce la fibrosis.

En estudios clínicos, el 45% de los pacientes que lograron perder un 10% o más de su peso corporal mostraron una reducción en la fibrosis en un periodo de 52 semanas y el 90% de estos pacientes lograron la resolución de la inflamación.

En casos moderados o graves o que no se logran sostener los cambios en hábitos, se puede utilizar medicamentos que además de ayudar a reducir de peso, han demostrado evidencia en reducir la fibrosis como por ejemplo: semaglutida, tirzepatida (medicamentos utilizados también para la diabetes y la obesidad) y actualmente existen otros medicamentos en investigación, adicional a otras estrategias como el uso de vitamina E que puede ayudar por su efecto antioxidante y el manejo de comorbilidades.

En casos de obesidad severa, la cirugía bariátrica también ha demostrado revertir el daño hepático.

Datos adicionales

La MASLD se encuentra asociada a un compromiso multisistémico, ya que existe un mayor riesgo de presentar enfermedad cardiovascular, la cual es la principal causa de muerte en estos pacientes y en general en el mundo. 

Igualmente se asocia a enfermedad renal crónica, hipotiroidismo y ciertos tipos de cáncer (ejemplo colorrectal y cáncer de mama).

Localmente esta condición progresa de hígado graso a hepatitis (es decir inflamación del hígado) posterior a ello fibrosis con enfermedad avanzada como cirrosis y cáncer hepático en los cuales se limitan mucho más las oportunidades de tratamiento y hay un peor pronóstico.

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