¿Qué es el asma?
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de la vía aérea que se caracteriza por dos situaciones. La primera, es una estrechez de los bronquios lo cual limita el flujo de aire dentro de los pulmones y la segunda condición, es la exagerada respuesta constrictora de los músculos que rodean las vías aéreas por donde respiramos.
Estas situaciones conllevan a la presencia de dificultad para respirar, tos, opresión y/o silbidos en el tórax. Estos síntomas pueden ser variables en el tiempo, es decir, pueden estar presentes o ausentes durante periodos de días, semanas, meses o años; pero en algunos casos pueden volverse persistentes. La enfermedad suele tener desencadenantes de exacerbaciones entre los cuales están los virus respiratorios o las infecciones bacterianas. Otros agravantes pueden ser situaciones climáticas como el frío, o la humedad.
Algunas exposiciones a olores, vapores, químicos o humo del ambiente, del trabajo o del hogar así como los aires acondicionados, los alérgenos, el ejercicio y otras situaciones emocionales como la risa, el llanto, la ansiedad, la depresión pueden representar otros desencadenantes.
Palabras clave
- Asma: enfermedad que genera inflamación de las vías respiratorias tipo bronquios.
- Inflamación: respuesta del organismo que se da por llegada de células de las sangre a los pulmones como respuestas a injurias pulmonares externas.
- Tos persistente: tos que permanece más de 8 semanas.
- Silbido del pecho: sonido anormal de tonalidad musical que puede oírse durante el proceso de la respiración
- Inhaladores: medicamentos de uso inhalado.
Síntomas y signos de alerta
Los síntomas por los cuales una persona puede sospechar que tenga asma incluyen: ahogo u opresión en el centro del pecho, tos seca y silbido de pecho, con poca frecuencia se presentan los 3 juntos.
La mayoría de las personas tienen solo uno de los tres. Algunas cosas que alertan a la presencia de asma son que estos síntomas sean desencadenados por situaciones emocionales, asociados a aires acondicionado, cambios en el clima, olores fuertes como la gasolina, los perfumes, los quitaesmaltes o el cloro o hipoclorito o alérgenos como polvo y ácaros, entre algunos.
También pueden presentarse al finalizar una actividad física y una característica es que pueden presentarse de manera episódica en cualquier momento de la vida y desaparecer por épocas.
Factores de riesgo
La enfermedad se manifiesta por la presencia de varios síntomas los cuales no son exclusivos del asma, sino que son síntomas que se comparten por muchas enfermedades respiratorias.
Los síntomas más comunes incluyen la tos, el ahogo, la opresión torácica y el silbido del pecho. La tríada de tos, disnea y sibilancias del pecho está presente en solo 10% de los pacientes. Muchos pacientes se presentan con un síntoma único lo cual puede dificultar el diagnóstico. La tos del paciente asmático suele ser una tos más seca. Se caracteriza por ser más frecuente en las horas de la madrugada o en las noches. Es una tos que suele exacerbar con algunas situaciones que se mencionaron en la definición.
Existe una forma de tos como variante del asma, sin embargo, esta forma de presentación es más de la infancia que de la adultez, pero no es exclusiva de los niños.
En algunas épocas, la tos puede acompañarse de flemas o esputo. Sin embargo, es más común cuando se está ante una crisis de asma. Si bien el color del esputo puede sugerir un proceso infeccioso asociado, en el asma el color amarillento o verdoso puede ser ocasionado por células inflamatorias de las vías respiratorias que se liberan en exceso durante la crisis y no siempre representan infección por lo cual no se recomienda acudir a antibióticos únicamente basado en el cambio en el color del esputo en el asma y se aconseja primero visitar al médico. El síntoma de ahogo puede ser variable en el tiempo. Se puede reconocer como sensación de falta de aire o sed de aire o por opresión del tórax. A veces puede precipitarse con la tos o con el ejercicio.
El antecedente de tener familiares de primer grado de consanguinidad con asma aumenta la probabilidad de padecer asma. Por otro lado, tener una historia de alergias cutáneas, dermatitis, conjuntivitis alérgica y rinitis alérgica más los síntomas anteriormente expuestos debe aumentar la sospecha de estar padeciendo esta enfermedad.
¿Cuándo debo consultar a un médico?
Se recomienda acudir a consultas médicas cuando usted padece de tos que dure más de 8 semanas, en cuyo caso la consideramos una tos crónica y pudiera estar padeciendo de asma.
Por otro lado, si se presentan uno o varios de los síntomas de opresión, ahogo o sibilancias del pecho, debe acudir a cita de valoración para estudiar si usted padece de asma sobre todo si estos síntomas son variables en intensidad o frecuencia de su presentación y si se agravan o desencadenan por las situaciones expuestas anteriormente en el segmento de la definición de la enfermedad.
Cabe mencionar que el asma no es una enfermedad únicamente de la infancia o niñez, por lo cual si es adulto joven, de edad media o anciano, usted puede padecer asma y es ideal solicitar cita médica. Hay unos signos que no deben demorar la atención médica y estos requiere una atención urgente o priorizada que incluyen la presencia de dificultad respiratoria, si hay tos con sangre, si la tos se acompaña de pérdida de peso, si hay tos y /o dificultad para tragar.
Diagnóstico y tratamiento
El asma es una condición que hasta la fecha no tiene cura; pero si tenemos herramientas farmacológicas para ayudar a controlar los síntomas llevando a las personas a tener mejor calidad de vida, reducir los días de incapacidad laboral o escolar por su condición y los días libres de síntomas por su enfermedad. Entre algunas terapias que existen para el asma tenemos medicaciones inhaladas, orales y algunas inyectables.
Lo que debe recibir cada persona depende del control de sus síntomas, su función pulmonar y la presencia de crisis o exacerbaciones lo cual es determinado por el médico. La piedra angular del manejo inhalatorio es el esteroide inhalado.
En Colombia tenemos diferentes esteroides inhalados disponibles para su formulación y uso, entre ellos se citan la beclometasona, la budesonida y la fluticasona como los de mayor formulación. Estos medicamentos son los más importantes dado que estos se llaman drogas controladoras, es decir, su acción está encaminada a reducir la inflamación de la vía aérea que es la responsable en parte de la estrechez de la vía respiratoria bronquial. El uso de esteroides intramusculares como la dexametasona, así como el uso de esteroide tomado tipo prednisolona, metilprednisolona, deflazacort o drogas similares no se recomienda para el uso a largo plazo en el asma.
Si usted está necesitando más de dos ciclos de esteroide tomados o inyectados al año, se le recomienda pedir cita médica, dado que esto es un reflejo de mal control de su enfermedad y su uso debe estar limitado a ser la última opción cuando se ha fracasado a otras medicaciones que existen ya para el asma. El uso de esteroide tomado o inyectado aumenta su riesgo futuro de presentar cataratas y glaucoma ocular, aumento de su peso, insomnio, estrías cutáneas, diabetes mellitus, osteoporosis, hipertensión arterial e infecciones por lo cual no se recomienda. La forma inhalatoria tiene menos efectos sistémicos con relación a los orales o intramusculares, como los mencionados y tiene efectos locales en cavidad oral por lo cual se recomienda realizar enjuagues bucales posterior a su uso.
Otras medicaciones utilizadas para el control del asma son los broncodilatadores de larga acción como son vilanterol, formoterol y salmeterol. Estos no deben ser utilizados solos por un riesgo de muerte cardiovascular. En la actualidad están disponibles en combinaciones con esteroide inhalado para no presentar ese riesgo cardíaco y controlar más adecuadamente la enfermedad. Esta medicación promueve la relajación del músculo que rodea las vías aéreas para mantenerla abiertas y evitar mayor oclusión de los bronquios. Al combinarlas con el esteroide se desinflama el bronquio por dentro y se relaja el músculo que las rodea reduciendo así síntomas como sibilancias, tos y dificultad respiratoria. Algunas combinaciones disponibles en Colombia son budesonida más formoterol, salmeterol más fluticasona y vilanterol más fluticasona. El uso de broncodilatadores de corta acción como son salbutamol, levosalbutamol, albuterol o terbutalina son únicamente para aliviar por un tiempo corto un síntoma.
Estos no previenen las crisis, no desinflaman la vía aérea, ni promueven la mejora a largo plazo de los síntomas. Las guías mundiales de práctica clínica en asma no recomiendan su uso como aliviador solo de rescate. Hasta el 2022 era común ver que los pacientes asmáticos leves se broncodilataran con salbutamol el día que presentaron síntomas.
En la actualidad la recomendación es dejar esa práctica y usar como terapia de rescate, el uso de budesonida combinada con formoterol o beclometasona combinada con formoterol a necesidad. Es decir, el día que se tenga algún síntoma se hace una inhalación de alguna de estas combinaciones. Si no las tiene disponibles, debe buscar usar su salbutamol y combinarlo al mismo tiempo con cualquier esteroide inhalado (beclometasona, budesonida o fluticasona). En la actualidad se considera abuso de beta dos agonistas de corta acción, el uso de más de dos tubos o inhaladores de salbutamol o sus drogas similares, en un año. Esta práctica también se relaciona con mayores tasas de muerte.
Otras medicaciones que se utilizan en asma para controlar a largo plazo la enfermedad son los anticolinérgicos de larga acción como es el bromuro de tiotropio.
Este es un medicamento que promueve la broncodilatación y reduce la producción de moco en las vías respiratorias. Para el asma no se considera superior al esteroide inhalado, pero para aquellos que no han logrado controlar su enfermedad con esteroides inhalados con broncodilatador puede ser necesario incluir esta terapia agregada. Otras medicaciones disponibles en asma son las terapias biológicas en asma que son anti-inmunoglobulina E y terapias anti eosinófilos. Estas terapias son dirigidas a elementos que son liberados en el proceso inflamatorio. Estas medicaciones requieren evaluación por médico especialista en neumología.
Otras alternativas incluyen montelukast o pranlukast para el asma. Estas son terapias que se pueden combinar con las anteriormente expuestas. No se recomiendan en personas que tengan trastornos de ánimo triste o depresión. Son alternativas de uso oral. Pueden ser útiles en síntomas asociados con el ejercicio y síntomas nocturnos.
El uso de inmunoterapia en asma requiere evaluación por alergología para realizar una desensibilización de un sujeto a una sustancia específica que puede ser útil cuando alguna sustancia específica del ambiente esté induciendo manifestaciones clínicas de su asma. Otras terapias que son fundamentales en el control de la enfermedad incluyen evitar sustancias irritantes para la vía aérea como puede ser el uso de productos de aseo en casa como agentes clorados.
Evitar el humo del cigarrillo o productos similares, así como el humo de la quema de leña o la exposición a olores fuertes como gasolina, quita esmaltes, perfumes, pinturas, pegamentos entre algunos. Se promueve la realización de ejercicio para el asma, así como la vacunación en particular anual contra el virus de la influenza.
Prevención de la enfermedad
El asma es una condición genética la cual no es completamente prevenible. Sin embargo, los agentes ambientales estimulan la aparición de la enfermedad.
En prevención primaria para asma se recomienda la lactancia materna. Se debe evitar el cigarrillo, vapeadores, cigarrillos electrónicos u otras sustancias inhaladas como marihuana o cocaína. Se debe tratar de disminuir las infecciones de virus en la infancia o niñez. Se debe evitar la obesidad y /o sobrepeso que se han asociado con asma.
El trabajo en mejoramiento ambiental es de todos pues los niveles de contaminación promueven el asma y otras patologías respiratorias.
Datos adicionales
La información del Ministerio de Salud y Protección Social en conjunto con la Asociación Colombiana de Neumología y Cirugía de Tórax, nos informa que 1 de cada 8 Colombianos padecen de esta enfermedad.
Se estima que para el 2019 unas 5.272.038 personas en Colombia podrían tener asma: pero no tenemos datos actualizados después de la pandemia del COVID 19. En el mundo la prevalencia se estima en un 12%.
En Colombia tenemos un subregistro. Para el 2019, el 62% de los casos de asma están concentrados en las ciudades principales. Siendo las prevalencias más altas en Antioquia 16.8%, Atlántico con 9.22%, Santander 4.09% y Valle del Cauca con 8.91%. Según el grupo etario 47% son mayores de 18 años, 45.4% son menores de 11 años y solo un 7.5% entre los 12 y 17 años.
